El come-perros

junio 21, 2012

No se por qué cuando tengo vacaciones me da por ver Caso Cerrado. Será por todo el tiempo libre y porque es un programa que no tiene ni un pelo de aburrido, como quizá parecerá a muchos.

Pero en el capítulo de hoy vi un caso excepcional. Porque ponía en un perfecto jaque mate a nuestra cultura, sus prejuicios y arbitrariedades sobre un tema que casi nunca se trata.

Dos mujeres, una señora y una joven, exigían encarecidamente a la doctora Polo que pusiera tras las rejas a su vecino. ¿El crimen? Comer perros. Sí, el demandado admitía sin ningún remordimiento que can que se encontraba en la calle, a su casa lo llevaba, allí lo mataba y lo cocinaba de la forma que más le agradara.

Luego que la demanda fue presentada, llegó el turno del acusado, quien se defendió de manera tan magistral que me permitió televisar lo que nunca antes había visto: a la doctora Polo completamente anulada; confundida y sin ningún discurso coherente.

– Explícame… Cómo puedes ser capaz de comer perros… – preguntó con una entonación y un rostro que comunicaban un profundo desprecio por la práctica del demandado.

– Pero doctora, yo no veo qué hay de malo en comer perros… Hay gente que come pavos, pollos, marranos, peces… ¿Por qué no voy a poder yo comer perros? En la mesa todos saben igual…

Ante esta grandiosa respuesta, que puso sobre le mesa la inconsistencia de la actitud y el pensamiento de los allí presentes, la doctora vio tocado su más arraigado especismo y respondió una sarta de ideas poco nítidas e incoherentes, del tipo: “Es muy distinto, el perro es el mejor amigo del hombre. Los perros están domesticados, comer perros no es aceptado en nuestra cultura, ¿acaso nunca has tenido una mascota?”

Lamentablemente la jueza no pudo evitar caer en un par de non sequitur, además de una ad populum. Pero el lúcido demandado no esperó: “Doctora, yo le quisiera preguntar una cosa.”

Ella intentó evitar la pregunta diciendo “Tú no has venido aquí a hacerme preguntas”, mas él se adelantó diciendo:

– Si usted defiende la vida de los animales, ¿por qué se come a los pollos y las reses?

¡Grandioso!

– No estamos defendiendo la vida de los animales… – respondió titubeando y cambió de tema apresuradamente. ¿Coherente? Yo no lo sé…

En mi opinión nos encontramos ante un claro ejemplo de una persona atrapada en sus celdas mentales culturales, que es incapaz de vislumbrar que en otras partes del mundo comer perros es lo más normal del mundo (China y zonas de México) mientras que la carne de res o de cerdo es considerado aberrante (India e Israel respectivamente).

Porsupuesto que la conclusión aquí no es “sigamos comiendo perros, porque éticamente es equivalente a comer vacas”, sino más bien “si no vas a permitir que los demás coman perros, gatos, o lo que se les plazca, hazte vegano(a)”.


¿Justifica la racionalidad la discriminación hacia los animales?

marzo 21, 2009

Uno de los argumentos que más oímos los defensores de los derechos de los animales es el de la racionalidad, la capacidad de discurrir o pensar. Quienes sostienen que los seres humanos tenemos derecho a hacer sufrir o matar innecesariamente a los animales a fin de obtener productos de ellos –una postura inconsistente, ya que ellos mismos condenan el llamado maltrato animal por razones triviales, pero no advierten que comemos carne sólo por su sabor— argumentan que los intereses de los demás animales pueden ser pasados a llevar porque ellos no son seres racionales. Nosotros, en cambio, tenemos inteligencia, y por lo tanto, podemos pasarlos a llevar cuando lo deseemos.

¿Es válido tal argumento? ¿Justifica el matar o explotar a los animales no-humanos para alimentarnos con sus cuerpos o demás productos? Dividamos la argumentación en dos etapas. La primera consiste en preguntarnos, ¿por qué habría de justificarlo? No veo qué razón puede haber para hacerlo. Una discriminación legítima, no arbitraria, debe estar argumentada en relación al aspecto a excluir. Si los hombres no tienen derecho a abortar –en los países en que es legal hacerlo— es porque no tienen la capacidad física de hacerlo. Asimismo, quienes no poseen licencia de conducir no tienen derecho a hacerlo debido a que pueden no saber manejar bien el automóvil y causar accidentes de tránsito. Ahora bien, ¿qué relación guarda el que los animales no tengan derecho a vivir o a no ser felices porque no pueden razonar? La capacidad de ser feliz se relaciona con un sistema nervioso, no con la razón. La discriminación es tan absurda como afirmar que las mujeres no deberían tener derecho a voto porque son más débiles físicamente que los hombres.

Es posible, sin embargo, llevar el asunto un poco más lejos y contra argumentar el artilugio de los especistas. En realidad, los demás animales no son máquinas que actúan sólo por instinto. Casi todos ellos son inteligentes, solo que considerablemente menos inteligentes que nosotros. No obstante, generalmente los animales tienen más habilidades intelectuales que algunos seres humanos, como los niños pequeños y ciertas personas con discapacidades mentales. La conclusión lógica es, por lo tanto, que si afirmamos que no debemos considerar los intereses de quienes sean considerablemente menos racionales o inteligentes que nosotros, deberíamos aceptar que se maten bebés y algunos humanos con problemas mentales (*)

Otro aspecto muy importante que nos lleva a descartar el argumento de la racionalidad –y que es del mismo tipo que el anterior- es el que veremos a continuación. Si aceptamos que la capacidad de pensar es una característica relevante moralmente, y por ello no consideramos a los animales no humanos como pacientes morales, seríamos incoherentes al otorgar los mismos derechos a todos los seres humanos. Una propuesta en armonía con el argumento de la racionalidad podría ser el dar menos consideración a los intereses de los individuos con coeficientes intelectuales inferiores a cien, por ejemplo. En una sociedad así, quizá quienes superaran la centena podrían tener de esclavos a los que no. Si combinamos el argumento de la racionalidad con las obvias diferencias intelectuales que existen entre los miembros de nuestra especie, obtendríamos resultados difíciles de aceptar.

Como hemos visto, no existe ninguna razón válida para discriminar en base a la racionalidad, y si decidimos hacerlo, tendremos que abandonar la idea de igualdad entre los seres humanos, pues no todos los seres humanos son igualmente racionales.

(*) Se podría objetar que la diferencia está en que los bebés son potenciales seres de elevada racionalidad, ya que luego crecerán y poseerán las mismas capacidades mentales de un adulto normal. En mi opinión, la potencialidad es una característica que no debe considerarse a la hora de tomar decisiones morales. No damos derecho a voto a jóvenes menores de dieciocho años pese a que son votantes en potencia. Este tema es un poco más extenso, pero podemos evitar inmiscuirnos en él imaginando que el niño, como a veces ocurre, nace con una lesión cerebral drástica e irreversible. De todas maneras, aún nos quedan los discapacitados mentales.


La ganadería: una devastadora fábrica de nutrientes a la inversa

marzo 12, 2009

Se dice a veces que la ganadería es una práctica necesaria, o al menos benéfica, para alimentar a la enorme cantidad de personas que habitan la tierra, cantidad que aumenta con el tiempo. Sin ella, suele escucharse, el problema del hambre en el mundo jamás –o muy difícilmente- podría ser resuelto. Esta creencia, de ser cierta, dejaría por los suelos a la dieta vegana. Felizmente para las demás especies, la verdad es completamente opuesta. La industria ganadera es parte fundamental del problema, y la única manera posible de solucionarlo es acabando con esta gran fábrica de nutrientes a la inversa.

Producir alimentos no basta para solucionar el problema del hambre en el mundo. Se deben producir alimentos que nutran, que proporcionen los elementos adecuados para que los seres humanos podamos vivir y sanos. Pongamos a prueba la ganadería (producción inmoral de alimentos) enfrentándola con la agricultura (producción moral de alimentos) (1), a fin de ver qué práctica se las arregla mejor para producir algunos de los nutrientes más importantes.

Las cifras citadas a continuación corresponden al Departamento de Agricultura de Estados Unidos y al US Government Printing Office (2). Veremos de qué forma se producen más nutrientes; si es comiéndonos directamente la comida después de cosecharla, o utilizándola para criar ganado y luego comernos la carne de éste. Las cantidades han sido calculadas por acre de tierra fértil (3).

Proteínas

De un acre destinado al cultivo de plantas con alto valor proteínico, como guisantes o judías, obtendremos entre 135 y 235 Kg de proteínas. De uno destinado para alimentar animales y luego comérnoslos sólo obtendremos entre 18 y 20 Kg de proteínas.

Calorías

De un acre destinado a la producción de avena se obtienen 6 veces más calorías que uno destinado a la producción de carne de cerdo y 25 veces más que uno para carne de vacuno.

Calcio

Un acre de brócoli rinde 5 veces más calcio que uno destinado a producir leche.

Hierro

Un acre de brócoli produce 24 veces el hierro que un acre usado para vacuno y un acre de avena 16 veces la misma cantidad de hierro.

Es fácil ahora darse cuenta de la gravedad del asunto. Estamos haciendo un muy mal negocio: consumimos un montón de nutrientes y a cambio obtenemos sólo unos cuantos. De ahí el nombre de fábrica de nutrientes a la inversa.

Por suerte, existe algo que cada uno de nosotros puede hacer para cambiar esta situación, y es muy sencillo: dejar de alimentarnos con productos animales. Si bien la razón principal para hacer esto debería ser el bienestar de los demás seres sintientes, no queda duda de que también ayudaremos a nuestra propia especie.

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(1) Se afirma que la ganadería es inmoral porque en ella no se tienen en cuenta los intereses de los animales no humanos. Se los trata como meros objetos de propiedad, inflingiéndoles enormes cantidades de sufrimiento y matándolos por una razón tan trivial como querer agradar el paladar con un bistec o con un vaso de leche. En el caso de la agricultura es distinto, pues en ella no se pasan a llevar los intereses de ningún ser. Los vegetales carecen de un sistema nervioso que les permita experimentar placer y/o dolor, y por lo tanto no tienen intereses.

(2) Los materiales de los cuales proviene la información son los siguientes: Agricultural Statistics, 1979, del Ministerio de Agricultura de Estados Unidos; Nutritive Value of American Foods, 1975, del Ministerio de Agricultura de Estados Unidos; y Use of Rangelands for Future Meat Production, de Journal of Animal Science 45, 1977, del US Government of Printing Office.

(3) Un acre equivale a 0,40 hectáreas y a 4.046 metros cuadrados.


“Estamos destruyendo el Amazonas para alimentar vacas”

julio 5, 2008
Entrevista al economista Jeremy Rifkin, Presidente de la Fundación de Tendencias Económicas.
El País, 27/06/2008

Jeremy Rifkin es un economista de 65 años. Asesoró a Al Gore sobre economía y ecología durante la Administración de Bill Clinton. Una reconocida voz que desde hace años no se siente escuchada. Afirma con rotundidad que comer demasiadas vacas está calentando la Tierra. Ha estado en Madrid en la conferencia Crisis alimentaria: problemas y posibles soluciones, organizada por el PSOE. Contó a José Luis Rodríguez Zapatero, y a Robert Watson, el director de la ONU para Agricultura y desarrollo científico (IAASTD), su particular verdad incómoda. “Es como si tuviéramos una vaca en el salón de casa y nadie quisiera mirarla”.

¿Qué daño están haciendo las vacas al calentamiento global?
La industria de la carne es la segunda causa del calentamiento del planeta. Siempre se habla del efecto de la construcción de edificios y del consumo que hacemos en ellos. Por supuesto, se habla del transporte, pero nunca se habla de la industria de la carne. Pues bien: el consumo en edificios es la primera causa; la industria de la carne, la segunda, y el transporte, la tercera.

¿Producen las vacas emisiones?
Sí, de metano, producido por sus flatulencias; de CO2, el que se genera para que ellas coman y el transporte de su carne a los mercados. Estamos destruyendo el Amazonas para alimentarlas. Hay que producir 900 kilogramos de comida para obtener un kilogramo de carne.

¿Cómo se explica este desequilibrio?
Hay que tener en cuenta que hay una relación entre los crecientes precios de la energía, los costes de la comida y el cambio climático. La ONU ha hecho un informe llamado Feed versus food [Forraje frente a comida] en el que se concluía que el 39% de los campos del mundo se utiliza para animales. Otro 47% es alimento para las personas. El otro 15% es para productos industriales. Estamos utilizando el campo para alimentar a los animales cuando hay 2.700 millones de personas que gastan más de la mitad de su dinero en comida.

¿Qué propone entonces?
Deberíamos empezar a pensar en gravar con impuestos la producción de alimentos para ganado y animar a producir comida para hombres. Igual que hemos puesto límite al dióxido de carbono, tenemos que frenar el consumo de carne.

Pero los granjeros tienen que ganarse la vida.
Por supuesto. Éste es un tema que quiero que quede claro. Hay que hacer la transición de manera que no afecte a los granjeros. Por eso son tan importantes los incentivos para el cultivo de alimentos para personas.

Esta teoría la hizo usted pública a principios de los noventa con su libro Beyond the beef [Más allá de la carne]. ¿Por qué nadie le hace caso?
Sí, es una historia vieja. Es muy triste que ni siquiera un líder mundial se haya preocupado de ello. Sólo hay dos personas que estamos hablando de ello. Rajendra Pachauri [el presidente del Panel Internacional del Cambio Climático y Premio Nobel de la Paz en 2007 junto con Al Gore] y yo. Ah, y Paul McCartney, que está muy involucrado y ha propuesto el lunes verde para que el primer día de la semana todo el mundo haga dieta vegetariana.

¿Por qué están tan solos?
Porque concierne a la industria global de la ganadería y habría que cambiar los hábitos de la gente. Fíjese que precisamente su dieta, la mediterránea, que se basa en tomar grandes cantidades de fruta y verdura y muy poca de carne, es perfecta. El problema es que en países como el mío se consumen cantidades de carne inadmisibles. Tomamos incluso más proteínas de las que podemos digerir.

¿Usted come carne?
No. Se puede decir que soy vegetariano al 95%. Empecé en 1977, pero bebo leche y tomo un poco de pescado.

Versión original


SIDA: el especismo se paga caro

enero 25, 2008

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Salmonella, gripe aviar, mal de las vacas locas, tenias, sólo por nombrar unas pocas. Muchas de las enfermedades que han causado grandes estragos en nuestra especie son resultantes de los crímenes que se han realizado hacia los no-humanos. De hecho, muchos ignoran que la enfermedad más característica de nuestro siglo (y quizá la más devastadora de toda la historia) está entre nosotros por la misma razón: el especismo. Permítame contarle cómo se inició.

Es necesario mencionar al famoso Gatean Dugas, el “paciente 0” de vuelo homosexual, quien reconoció haber tenido más de mil compañeros sexuales. A partir del VIH aislado en su sangre se identificaron, investigando a pacientes de todo el mundo, a más de cuarenta casos de VIH repartidos por varios países, quienes habían compartido sexo entre ellos. Esto, además de contribuir a esparcir la enfermedad, provocó la diseminación de una teoría a la que aluden mucho los homófobos y algunas religiones. La teoría dice que el SIDA se inició por culpa de las prácticas no naturales de los homosexuales. La comunidad científica, al igual que yo, ha juzgado de falsa esta teoría, aludiendo a los siguientes argumentos.

Los primeros análisis del material genético del VIH mostraron que tenía una enorme similitud con el SIV (virus de la inmunodeficiencia del simio), una familia de virus que afectaba a monos del centro de África, donde también se detectaron casos de SIDA casi desde el principio. Pero este tipo de virus no puede ser adquirido por los seres humanos.

El SIV es tremendamente frecuente entre los monos de África central, de hecho han sido aislados en más de treinta especies, aunque en ellos estos virus no son mortales. Al parecer, los chimpancés -que son simios y no monos- se infectaron simultáneamente con dos tipos de SIV muy similares, al cazar y comer a los dos monos portadores de estos tipos de SIV. Uno de estos virus afecta al mono verde de los bosques de Sierra Leona y Ghana, y el segundo al cercopitecus nictitans que habita en los bosques de Costa de Marfil, Liberia, Níger y Congo. El intercambio genético de estos dos virus en los chimpancés dió lugar a un nuevo tipo de virus de inmunodeficiencia que sí es capaz de ser transmitido al ser humano.

¿Cómo pudo haber saltado en el centro de África, desde el chimpancé al ser humano? Los habitantes de esta zona de África son cazadores habituales de grandes simios. Durante las cacerías es muy frecuente que el animal acorralado pueda producir heridas, mordizcos o arañazos por donde habría penetrado el virus. También pudo haber sido transmitido al ser humano al comer de la carne de estos simios, o al mantener algún tipo de contacto sexual con estos animales.

Podemos afirmar casi con seguridad que de ésa forma nació el temible SIDA. Pero siendo cierta ésa teoría ¿cómo se explica la identificación del VIH primeramente sólo en pacientes homosexuales? Gaetan Dugas, el “paciente 0” del que hablamos al principio, trabajaba de auxiliar de vuelo. Siendo cierto que tuvo más de mil compañeros sexuales repartidos por varios países, es deducible que viajaba por todo el mundo relacionándose sexualmente a través de sus viajes. Al adquirir el VIH en África, lo contagió a sus compañeros sexuales en los que también se identificó el virus causante del SIDA desde el principio. Debe recordarse que es comprensible que esta enfermedad se halla dado en la comunidad homosexual, si consideramos que la manera más probable de adquirir el VIH es mediante el sexo anal. Al parecer, todo concuerda con la aparición del SIDA por prácticas especistas.

Debo aclarar que no digo que el especismo sea malo por que de él han nacido muchas enfermedades. El especismo es malo por otras razones, sólo deseo hacer notar que es sobremanera estúpido ignorar el daño que se causa a los no-humanos y producto de ello perjudicar a nuestra misma especie. También deseo hacer notar que si acabamos con el especismo se acabarán las formas de contagio de muchas enfermedades actuales y quizá evitemos el nacimiento de muchas enfermedades futuras.

Fuente: Carlos G. Osorio Abarzúa, Biología 2º Medio Texto para el estudiante, editorial Mare Nostrum, años 2007 – 2008, página 171.


Asesinos, ¿por veganismo o por negligencia?

diciembre 28, 2007

Lamont Thomas y Jade Sanders

Ayer, en el periódico español “EL MUNDO“, leí una noticia que -aunque ya había escuchado anteriormente sobre ella- me ha impactado profundamente. La noticia se titula “Asesinos por vegetarianismo” (si desean leerla completa pinchen aquí), y cuenta la historia de Lamont Thomas y Jade Sanders, pareja de vegetarianos estrictos (veganos), que mataron a su hijo Crown Shakur alimentándolo con una dieta deficiente.

Seguramente, ustedes se preguntarán cómo un vegano fervoroso como yo, arriesga la veracidad de sus ideales publicando en su blog una noticia que atenta contra ellos. Pues la verdad, si se me demostrara que el veganismo es erróneo, sería un estúpido al continuar aferrado a él. Pero les garantizo que hasta el momento no he conocido ningún argumento que me lo haya demostrado, y si alguno de ustedes desea mostrarme alguno, bienvenido sea. Entonces, en este artículo me gustaría convencerlos de que la pareja arriba mencionada ha matado a su hijo no por culpa del veganismo, sino por causas por completo ajenas a éste.

“La leche materna es el mejor alimento que una madre puede ofrecer a su hijo recién nacido”. Ésa es la magnífica definición de la leche que nos muestra la revista guíainfantil. También, la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) recomienda la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de vida del niño; posteriormente se lo debe continuar amamantando junto con comidas complementarias. Es esto lo que ignoró la pareja de veganos; el bebé murió a las 6 semanas de edad sin haber recibido ni una gota de leche del pecho de su madre, y, en cambio, se le alimentó exclusivamente con leche de soja y zumo de frutas. La leche de soja es bajísima en grasas y no puede sustituir a la leche materna, de modo que no me extraña que el bebé nunca haya superado los 1,59 kilos de peso. Algunas madres veganas que no pueden amamantar a sus hijos sustituyen su leche por una fórmula especial a base de leche de soja que ha demostrado suplir perfectamente las necesidades alimenticias del niño pequeño, pero recuerden, es una fórmula especial, no basta con la leche de soja convencional.

El veganismo jamás ha intentado dar a entender que no se debe tomar leche. Sino que establece que no se debe tomar leche que provenga de animales esclavizados. Una madre que alimenta gozosamente a su más preciado tesoro no es un animal esclavizado. De hecho, el veganismo establece que la leche de toda madre debe estar destinada para su hijo de su misma especie; la leche de la vaca es para el ternero, la leche de cabra es para los cabritos y la leche de humano es para los niños humanos.

Cuando se le comentó sobre este incidente a Francisco Martín (presidente de la Asociación Vegana Española y padre de un niño vegano), argumentó lo siguiente: “el problema es que no le cuidaron como es debido. Fueron negligentes, algo que también ocurre con padres omnívoros”. Ése es el punto. Crown Shakur no murió por tener padres veganos, murió por tener padres negligentes. En el juicio tras el cual la pareja ha sido condenada a cadena perpetua, se presentaron las pruebas de su negligencia. ¿Cuáles pruebas? La autopsia del pequeño revela que sus padres no le prestaron la debida atención, ya que el cadáver de Crown tenía una gran herida en la espalda que, según los médicos, revela que había estado tumbado de espaldas sin que le cambiaran pañales durante días.

Pero toda esta desatención pudo haber sido reparada. Todo bastaba con que la pareja hubiera llevado a Crown al médico al ver que su salud empeoraba. Pero esto no sucedió, pues ellos no creen en la medicina tradicional. Según el letrado Lewis, no lo llevaron a un hospital porque temían que los centros médicos estuvieran llenos de gérmenes. ¿Es todo esto parte del veganismo? Para nada.

El problema es que el grueso de la gente al leer esta noticia en los periódicos razonan: “Padres veganos mataron a su hijo. El veganismo mata.” Esta es una conclusión precipitada que se hace al desconocer, primero, qué es el veganismo y qué comprende, y, segundo, cuáles fueron las causas de muerte del niño. Pero cualquiera que conozca estos puntos seguramente concluirá lo mismo que yo (repito nuevamente); Crown no ha muerto por tener padres veganos, sino por tener padres negligentes, desequilibrados e ignorantes. Como dijo el fiscal del caso Mike Carlson: “Ellos no son veganos. ¡Ellos son asesinos de bebés!”.

¡Ah! Lo olvidaba. Les dejo varios links a páginas que muestran lo bien creciditos y saludables que son los niños veganos cuando se los cuida como es debido.

Vegane Kinder

Growing vegans

vegankids.de


Japón suspende la captura de ballenas jorobadas

diciembre 21, 2007

Caza de ballenas

Debido a los antiguos asesinatos de ballenas efectuados por Japón, dicho país se ha ganado una muy mala reputación. Mataban y mataban sin cesar, hasta tal punto que agotaron la población mundial de ballenas jorobadas a apenas 1.200 individuos, dejando a dicha especie al borde de la extinción. Fue en ese crítico momento que se impuso la moratoria de 1963, seguida ésta por la interdicción mundial de 1966. Producto de estos decretos, el genocidio acabó (o disminuyó drasticamente), y la reputación japonesa comenzó a limpiarse.

Y todos aquellos crímenes cometidos por el país nipón habrían sido nada más que una oscura página en la historia del país. Pero no lo fueron, su reputación se ennegreció paralelamente con el anuncio de una nueva temporada de crímenes; la caza de 50 ballenas jorobadas, 850 ballenas mink y medio centenar de ballenas de aleta. Todo esto justificado con pretendidos fines científicos. ¿De qué fines científicos hablarán? Yo no lo entiendo. Es más, aquella alusión a los “fines científicos” es tan extraña, que el gobierno Australiano decidió vigilar la campaña japonesa con barcos y aviones, con el fin de demostrar que no existen fines científicos en dicha campaña. Se cree que el verdadero propósito de la cacería es la venta de miles de toneladas de carne de ballena, producto que es vendido a muy elevado precio.

Pero ha ocurrido un nuevo giro en esta historia; el gobierno japonés ha decidido suspender la caza de ballenas jorobadas que iba a emprender este año y que había creado una fuerte controversia internacional. Quizá esta noticia le ha hecho sonreír, pero continúe leyendo. Esta medida no es nada más que una leve mejora de la anterior propuesta nipona. Dado que vivimos en un mundo profundamente especista, en el cual los interesados en la felicidad de todos somos minoría, el gobierno japonés no ha decidido nada más que suspender, y sólo suspender la cacería. ¡Y sólo será suspendida la cacería de ballenas jorobadas! En cambio, la sentencia seguirá intacta para las muchísimas ballenas mink y las ballenas de aleta, todas éstas interesadas en ser felices.

La noticia me ha dejado un sabor agridulce en la boca. Si bien el anuncio del gobierno japonés es mejor que el anterior, nos presenta una muy leve e insignificante mejoría. Pero lejos de deprimirnos, las noticias como éstas deben motivarnos a seguir presionando, a seguir difundiendo el respeto hacia todos los seres sensibles. Debemos seguir de pie, esperando que llegue el día en que todos serán respetados en su justa medida.

Fuente: http://www.elperiodico.com
La imagen ha sido elegida al azar.