“Cuando decimos que el placer es el soberano bien, no hablamos de los placeres de los pervertidos y de los crápulas, como pretenden algunos ignorantes que nos atacan y desfiguran nuestro pensamiento. Hablamos de la ausencia de sufrimiento para el cuerpo y de la ausencia de inquietud para el alma. Porque no son las borracheras, ni los banquetes continuos, ni el goce con jovencitos o con mujeres, ni los pescados y las carnes con que se colman las mesas suntuosas, los que proporcionan una vida feliz: más bien es la razón, buscando sin cesar los motivos legítimos de elección o de aversión, y apartando las opiniones que llenan el alma de inquietud.”
Epicuro, Carta a Meneceo.
Apenas leí estas palabras, pensé que sería una buena idea darlas a conocer. Por la razón de que expresa en gran medida mi forma de pensar, pero en este caso, proviene de un intelectual reconocido. Siempre me ha disgustado la enorme confusión y los falaces argumentos de los detractores de la filosofía hedonista: placer no es igual a sexo, ni a alcohol, ni a fiestas, ni a desenfreno. Todo esto constituye un insulto al preciado placer que mira desde arriba a tales estupideces. Toda persona que haya probado los placeres intelectuales y espirituales (nunca me ha gustado esta palabra), se dará cuenta que no hay peor error que volver hacia atrás, hacia una vida insípida y ordinaria. Repito el argumento de Stuart Mill; ¿Quién tiene el verdadero derecho a opinar sobre cuáles placeres son más intensos? ¿Quien ha probado ambos (los físicos y los intelectuales), o los que solo conocen los primeros? Sin duda, si los primeros fueran mejores que los segundos, los sabios y los bondadosos abandonarían su condición para volver hacia atrás. Cosa que no ocurre.
Ahora bien, todo lo dicho arriba parece dicho por el más fervoroso hedonista y utilitarista, pero ni yo mismo sé si verdaderamente lo soy. Siempre me he sentido identificado con estas posturas, pero en mis pensamientos cotidianos advierto una enorme confusión en mis convicciones. Espero que llegue el momento en que pueda dedicarme a aclararlas, y para ello necesito también de sus comentarios e ideas.
Bueno, me despido.
Un abrazo a todos los que se dan la molestia de leer este blog.
Escrito por vladimirov
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