La ganadería: una devastadora fábrica de nutrientes a la inversa

Se dice a veces que la ganadería es una práctica necesaria, o al menos benéfica, para alimentar a la enorme cantidad de personas que habitan la tierra, cantidad que aumenta con el tiempo. Sin ella, suele escucharse, el problema del hambre en el mundo jamás –o muy difícilmente- podría ser resuelto. Esta creencia, de ser cierta, dejaría por los suelos a la dieta vegana. Felizmente para las demás especies, la verdad es completamente opuesta. La industria ganadera es parte fundamental del problema, y la única manera posible de solucionarlo es acabando con esta gran fábrica de nutrientes a la inversa.

Producir alimentos no basta para solucionar el problema del hambre en el mundo. Se deben producir alimentos que nutran, que proporcionen los elementos adecuados para que los seres humanos podamos vivir y sanos. Pongamos a prueba la ganadería (producción inmoral de alimentos) enfrentándola con la agricultura (producción moral de alimentos) (1), a fin de ver qué práctica se las arregla mejor para producir algunos de los nutrientes más importantes.

Las cifras citadas a continuación corresponden al Departamento de Agricultura de Estados Unidos y al US Government Printing Office (2). Veremos de qué forma se producen más nutrientes; si es comiéndonos directamente la comida después de cosecharla, o utilizándola para criar ganado y luego comernos la carne de éste. Las cantidades han sido calculadas por acre de tierra fértil (3).

Proteínas

De un acre destinado al cultivo de plantas con alto valor proteínico, como guisantes o judías, obtendremos entre 135 y 235 Kg de proteínas. De uno destinado para alimentar animales y luego comérnoslos sólo obtendremos entre 18 y 20 Kg de proteínas.

Calorías

De un acre destinado a la producción de avena se obtienen 6 veces más calorías que uno destinado a la producción de carne de cerdo y 25 veces más que uno para carne de vacuno.

Calcio

Un acre de brócoli rinde 5 veces más calcio que uno destinado a producir leche.

Hierro

Un acre de brócoli produce 24 veces el hierro que un acre usado para vacuno y un acre de avena 16 veces la misma cantidad de hierro.

Es fácil ahora darse cuenta de la gravedad del asunto. Estamos haciendo un muy mal negocio: consumimos un montón de nutrientes y a cambio obtenemos sólo unos cuantos. De ahí el nombre de fábrica de nutrientes a la inversa.

Por suerte, existe algo que cada uno de nosotros puede hacer para cambiar esta situación, y es muy sencillo: dejar de alimentarnos con productos animales. Si bien la razón principal para hacer esto debería ser el bienestar de los demás seres sintientes, no queda duda de que también ayudaremos a nuestra propia especie.

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(1) Se afirma que la ganadería es inmoral porque en ella no se tienen en cuenta los intereses de los animales no humanos. Se los trata como meros objetos de propiedad, inflingiéndoles enormes cantidades de sufrimiento y matándolos por una razón tan trivial como querer agradar el paladar con un bistec o con un vaso de leche. En el caso de la agricultura es distinto, pues en ella no se pasan a llevar los intereses de ningún ser. Los vegetales carecen de un sistema nervioso que les permita experimentar placer y/o dolor, y por lo tanto no tienen intereses.

(2) Los materiales de los cuales proviene la información son los siguientes: Agricultural Statistics, 1979, del Ministerio de Agricultura de Estados Unidos; Nutritive Value of American Foods, 1975, del Ministerio de Agricultura de Estados Unidos; y Use of Rangelands for Future Meat Production, de Journal of Animal Science 45, 1977, del US Government of Printing Office.

(3) Un acre equivale a 0,40 hectáreas y a 4.046 metros cuadrados.

4 comentarios para “La ganadería: una devastadora fábrica de nutrientes a la inversa”

  1. Raúl Dice:

    Interesante artículo… y no busco poner en tela de duda lo establecido (porque suena factible), ¿pero de dónde ha sacado esta información?

    Por otra parte, ir contra el “emporio” de la industria ganadera es algo que no es posible debido a intereses económicos que hay detrás de esta oportunidad para amasar fortuna. ¿Está usted de acuerdo?

  2. Vladimirov Dice:

    Estimado Raúl:

    La información proviene de informes del Ministerio de Agricultura de Estados Unidos y del US Government Printing Office. Claro que no la he encontrado yo, sino que la saqué del libro “Liberación Animal”, de Peter Singer.

    Estamos de acuerdo en lo de la existencia de fuertes intereses económicos por parte de la industria ganadera. Quizá estos intereses han colaborado en extender y reforzar el mito de que necesitamos las proteínas de la carne o de que nos dará anemia si nos hacemos vegetarianos, cosas que felizmente los estudios ya han descartado.

    Sin embargo, me parece que ir en contra de este “emporio”, como usted le llama, es muy posible y además muy fácil. Los intereses económicos actúan de muchas maneras, pero nunca llegarán a tal punto de meterle la comida en la boca. Podemos abstenernos de comprar carne o leche sin que nadie pueda ir en contra de nuestro derecho a elegir. Creo que si de pronto todos dejaran de fumar, las tabacaleras se quedarían de brazos cruzados sin poder hacer nada, pese al enorme poder que poseen.

  3. Raúl Dice:

    Estoy totalmente de acuerdo con usted en que de nosotros depende (en menor o mayor medida) darle el “poder” a industrias tan “macabras” como la ganadería.

    Muy buen artículo.

  4. Vladimirov Dice:

    Me agrada que hayamos llegado a un acuerdo.

    Me despido y agradezco nuevamente sus comentarios.

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