Sin duda, vivimos en una sociedad profundamente especista, que menosprecia los intereses de aquellos que han tenido la mala suerte de no nacer humanos. Sin embargo, nuestra insensibilidad no es total. Una cierta empatía nos hace despreciar el sufrimiento y la tortura animales, y nos ha llevado a redactar en nuestras leyes, algunas pobres líneas que condenan el maltrato animal. “El que cometiere actos de maltrato o crueldad con animales, será castigado [...]“, establece el código penal chileno. De manera similar, en muchos países del mundo, quien asesina a un animal sin ningún “motivo válido” acaba tras las rejas.
Hace un tiempo, circulaba por internet un vídeo que mostraba un acto brutal: un adolescente lanzaba un gato por los aires y luego lo pateaba hasta darle muerte, todo sin una pizca de remordimiento (1). La justicia presentó cargos contra el agresor, y éste llegó a arriesgar una pena de cárcel.
Me gustaría que nos detengamos un momento en este caso. ¿Por qué el joven realizó el crimen? ¿Hubo alguna razón de fuerza mayor que le impulsó a hacerlo? No. Simplemente lo hizo porque quiso, porque se le dio la gana. Dicho en palabras más precisas, lo hizo por placer. Por lo tanto, queda claro que la justicia considera un crimen asesinar y/o maltratar animales sólo por placer.
Sin embargo, todos sabemos que no existe ningún artículo en ninguna parte del planeta que condene matar animales para comer. Lo que, al ser tan aparentemente lógico y natural, pasa completamente desapercibido, al igual que las leyes sobre los esclavos en la antiguedad. No obstante, yo creo que si dejamos que nuestro pensamiento se escape por unos momentos de la celda de nuestros prejuicios, podremos notar una grave contradicción en el código penal de todos los países de la tierra.
“Es que matar para comer está justificado”, pensarán algunos. Muchos creen que es así porque se mata para alimentarse, y no por mero gusto. Este argumento, aparte de ser una falacia (2), se ve completamente contradecido, pues si fuera correcto, sería aceptable el canibalismo.
Otros podrían argüir que matar animales para comer es aceptable porque necesitamos la carne para vivir, porque sin ella tendríamos ciertas carencias alimenticias que afectarían nuestra salud. Bueno, esta argumentación es completamente lógica y yo, o cualquier otro vegano, aceptaría que aquella es una buena razón para matar con fines alimenticios.
Sin embargo, tal razonamiento esconde una premisa falsa. No necesitamos, en absoluto, los productos de origen animal para sobrevivir, ni para mantenernos saludables. Dos grandes organizaciones nutricionales, la Asociación Dietética Americana y la Asociación de Dietistas de Canadá han declarado que las dietas vegetarianas (incluyendo la vegana) bien planificadas son apropiadas y saludables para todas las etapas del ciclo vital (incluyendo embarazo, lactancia, niñez, adultez y vejez) (3). Además, si fuera cierto que necesitamos los productos de origen animal para nuestro organismo, observaríamos que la gente vegana estaría muerta o al menos con mala salud. No obstante, parece ser al revés.
Entonces, ¿Qué razones tenemos para matar animales con fines alimenticios? ¿Por qué seguimos comiendo carnes y bebiendo leche si sabemos que no necesitamos estos productos en absoluto? La respuesta es: por sabor, por agradar a nuestro paladar. Vale decir, por placer.
Llegando a este punto, no es difícil notar la contradicción. La ley prohíbe matar animales por placer en algunos casos, pero en otros lo permite. Nunca se ha encarcelado a nadie por matar un animal por el placer del sabor. Tampoco por los maltratos terribles que se ocultan tras las paredes de un matadero y de las industrias lechera y avícola.
¿Por qué el código penal de muchísimos países del mundo presenta esta inconsistencia? La respuesta es clara: la soberanía le pertenece al pueblo. Si algún legislador se atreviese a penalizar todos los asesinatos por placer, todos los omnívoros del mundo se le vendrían encima, pues todos se benefician de que se permitan tales inmoralidades.
No pretendo decir que deberían castigarse tales actos que, en mi opinión, son enormemente terribles. Al menos por ahora. Creo en la soberanía popular. Lo contrario sería una dictadura. Pero lo que sí pienso es que en un futuro cuya lejanía depende de nosotros deberían estar penalizados estos actos. ¿Cuando? Cuando algún día dejemos voluntariamente de alimentarnos a costa de la vida de otros. Cuando quienes deseamos un mundo más justo y feliz seamos mayoría y tengamos la soberanía. (4)
Para ello, vale la pena repetirlo, necesitamos formar un desierto a partir de granitos de arena. Éstos, los pone cada uno de nosotros. De todo corazón, te animo a tomar la decisión y hacerte vegano(a). (5)
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1. Chilevisión hizo un reportaje sobre este incidente. Pueden verlo haciendo click aquí.
2. Es falaz afirmar “Matar para comer es bueno porque es para comer”, pues en realidad no se ha presentado ninguna razón de por qué es bueno. Es equivalente a decir “Matar negros es bueno porque son negros”.
3. Pueden leer el informe de ambas asociaciones haciendo click aquí.
4. Que algún día la mayoría de personas será vegana no es un hecho, una profecía ni un destino. Esto no es una religión. Sólo se trata de un sueño que es posible materializar en algún momento del futuro: tampoco es una utopía.
5. La meta no está solamente en el futuro; basta pensar cuántas vidas reales se salvan al cortar la demanda de una persona más en el mundo. Actualmente, en Chile, el consumo anual de carnes está por sobre los 76 kilos por habitante. Y continúa en aumento.
Enero 12, 2009 a las 3:49 am
Vladimirov:
Me parece muy cierto lo que publicas. Estoy de acuerdo contigo. Es necesario hacer pensar a la gente, a las personas, que todo acto de violencia es reprochable, no debería ser. ¿Por qué no podemos pensar en un mundo pacífico? ¿En el que toda criatura sea respetada? Las personas de mente violenta no tienen cabida en este mundo.
Saludos.
Enero 12, 2009 a las 4:00 am
Se agradece mucho tu comentario, Graciela. Muchas personas no logran dejar de lado su egoísmo y muestran un completo desinterés hacia temas como éstos. Por eso el mundo está como está.
Enero 14, 2009 a las 6:32 pm
Nah, no estoy deacuerdo contigo.
Es cierto k se puede vivir con vegetales, pero, seras devil, flacido, moriras pronto, te cansas mas rapido, etc, etc, etc…
La carne es necesaria, y matar tmb lo es, el la ley de la vida, quieranlo o no, los mismo animales lo demuestran, k para vivir ahi k consumir. Y no, el serh humano no permite el carnibalismo por el hecho k nos hace ser diferente de los otros animales, tenemos un mayor grado “inteligencia”, matarnos unos a otros es ya algo fuera la “cultura” por asi decirlo..
Enero 15, 2009 a las 2:05 am
Señor mmm:
Creo que hay más que suficiente evidencia científica de que llevando una dieta vegetariana o vegana será usted muy sano, y aún más sano que quien lleva una dieta omnívora. Le recomiendo leer los estudios que en el post dejé y también investigar un poco más.
Para vivir hay que matar, pero afortunadamente, no hay que matar seres sensibles, quienes, al poseer un sistema nervioso, poseen la capacidad de desear vivir y valorar sus vidas. Cosa que no sucede en el reino vegetal.
Si usted opina que sólo los seres racionales merecen ser felices, deberá argumentar su postura, pues la capacidad de serlo no guarda relación con la racionalidad. Además, deberá entonces aceptar que ciertos seres humanos con algunas discapacidades o enfermedades (que les impiden razonar mejor que cualquier otro primate) no tienen derecho a vivir, junto con los niños, quienes, según estudios, presentan una menor racionalidad que un chimpancé.
Enero 24, 2009 a las 2:03 am
Hola Vladimirov,
¡Muy buena entrada! Este es otro ejemplo de nuestra “esquizofrenia moral” o “disonancia cognitiva”.
Tal como ocurrió con la tragedia en Chaitén, así como con el ejemplo que tú das, o el de un alumno que le cortó la cabeza a un ave en su sala de clases, etc., muchos humanos se desconciertan e incluso exigen acciones o castigos severos en estos actos que nada tienen de diferentes a los actos que estas mismas personas apoyan y mantienen cada vez que se sientan a comer un huevo, un trozo de queso, un vaso de leche, una hamburguesa, etc.
Estoy en desacuerdo, en parte, con lo que escribiste en el antepenúltimo párrafo, en lo que respecta a la soberanía del pueblo.
Primero, porque vivimos en una falsa democracia, dirigidos por un estado corporativo. La soberanía es de estos grupos, estas élites, que dirigen el estado y las corporaciones, no del pueblo.
Ahora, con esto no estoy quitando responsabilidades al consumidor que paga por la explotación de los demás animales, pero sí creo que esta responsabilidad es compartida con el estado corporativo que promueve, no solo el consumo, sino estas ideologías que buscan justificar la injusticia (como el especismo) y estos mitos y falsas informaciones, como por ej., lo que respecta a nutrición (“que sin leche no obtienes calcio”, “que la carne y las proteínas”, etc.)
Me parece que hay una retroalimentación entre ambas partes.
En la segunda parte de ese párrafo, sí, das en el clavo al hablar del “beneficio” (sea real o percibido) y la relación que éste tiene con la aceptación o rechazo que puede provocar cierta medida o acto en el público general.
Cuando alguien golpea hasta la muerte a un pequeño gato, la sociedad en general no ve beneficio alguno en esto; por lo demás, la mayoría no incurre en este tipo de actos. Ese acto es considerado un mal-uso de nuestra propiedad sintiente, un “desperdicio”, y como no es practicado por una mayoría, se nos hace fácil rechazarlo e incluso penalizarlo.
Al ser, los demás animales, nuestra “propiedad”, estamos dispuestos a castigar aquellos usos que no nos parecen “justificados” económicamente, y al mismo tiempo apoyar otros actos que moralmente son idénticos, pero que sí percibimos como “benéficos” y en los que la gran mayoría de nosotros incurre (como el asesinar peces para satisfacer nuestro paladar).
Es, sin duda, una forma de pensar muy confusa y contradictoria (sin mencionar que es moralmente injustificada) en el nivel individual, cuyas causas podemos dilucidar cuando vemos el trasfondo socio-cultural dirigido por el beneficio material individual, la codicia y la acumulación.
De todas formas, si hay algo sobre lo que tenemos control, es sobre nuestras acciones; si hay algo sobre lo que podemos ejercer un cambio, es sobre nosotros mismos. Por eso me sumo a tus palabras finales, y animo a quienes se interesan por la justicia, que sienten cierto grado de empatía por los demás animales, y/o toman en serio el razonamiento moraly ético, a que se hagan veganas/os.
Gracias por el artículo y el resto del blog. Seguiré visitando.
Un saludo fraterno,
Samuel.
Enero 24, 2009 a las 7:20 pm
Samuel, muchísimas gracias a ti por visitar este blog y por dejar un comentario tan bueno (me gustó mucho, jeje). Me alegra que estemos de acuerdo en casi la totalidad del artículo.
Lamentablemente, las empresas, como has dicho, gastan dinerales en publicidad que confunde a la gente. Y también el estado, como en el caso de la campaña “Yo tomo”. Estos mensajes apoyan fuertemente el especismo.
Sin embargo, no creo que haya una alternativa a eso aparte de la creación de una sociedad de ciudadanos que rechazen las prácticas especistas. Digamos, ¿cuál otra puede haber? ¿restringir la libertad de publicidad? ¿crear una dictadura vegana?
Saludos.
P.D.: ¿Te interesaría conversar conmigo vía e-mail sobre filosofía del veganismo? Has mencionado por ahí algunos temas con los que dudo mucho, específicamente sobre abolicionismo.
Enero 31, 2009 a las 12:34 am
Entiendo, pero me parece que es nuestra naturaleza alimentarnos de otros seres vivos, incluyendo a los animales. Los vegetarianos también comen otros seres vivos, en su caso vegetales. Eso sí, me parece de muy mal gusto maltratar animales por placer.
Un saludo
Febrero 4, 2009 a las 4:17 am
Herman,
Sí claro que es “natural” que nos alimentemos de otros seres vivos. Pero hay dos puntos importantes que estás pasando por alto. Primero, que lo que es “natural” no es sinónimo de “moralmente justificable”.
Habría que partir definiendo qué queremos decir al llamar algo “natural”. Según mi entendimiento del término, natural es aquello que ocurre en el mundo natural. Siendo esto así, entonces TODO es natural, por cuanto todo lo que conocemos ocurre en el mundo natural.
Si mañana decido comer piedras, por ej., sería perfectamente natural el que lo haga. Todos los procesos que llevaron a mi existencia y a mi decisión de comer piedras son naturales, así como el acto mismo. (Ciertamente no sería una decisión muy sabia ni muy saludable, pero sigue siendo natural.)
De esta manera queda claro que apelar a lo “natural” para definir qué acción es, en términos éticos, la que debemos llevar a cabo es fútil; no nos sirve de nada. Si fuera que todo lo natural es moralmente justificable por el solo hecho de ser natural, entonces TODO sería moralmente justificable (y ya te puedes imaginar las cosas que caerían ahí, desde homicidios, genocidios, hasta violaciones y torturas.)
Por lo demás, la “naturaleza” no es un agente moral. Solo los individuos con cerebros pueden serlo. Apelar a la “naturaleza” para justificar nuestros actos es una falacia.
En segundo lugar, dices que los vegetarianos también comen otros seres vivos. Esto nadie lo ha negado.
Tenemos claro que las plantas, bacterias, hongos, óvulos, espermios, etc., son seres vivos. El tema es que, a pesar de estar vivos, no son seres sintientes. Es decir, no son concientes, no tienen experiencias subjetivas (agradables o desagradables), no tienen intereses. Por lo mismo, no los puedes dañar.
Esta es la diferencia relevante cuando hablamos de si es lo mismo matar una planta o un animal (siendo estos últimos, seres sintientes, con intereses, etc.)
También es importante notar que nosotros, humanos, somos animales, por lo que si consideras que es lo mismo matar plantas que animales, deberías concluir que es lo mismo matar una lechuga (vegetal) que a un humano (animal).
Supongo que no estarás de acuerdo con esto, ¿no?
Me parece muy bien que te parezca de “muy mal gusto maltratar animales por placer”. El único problema, y espero que puedas replanteartelo, es que el que nos alimentemos de carne, leche o huevos, no responde a una necesidad vital (podemos vivir perfectamente bien con una dieta vegana). Si lo analizas objetivamente, y tomando en consideración esto último, la única razón por la que nos alimentamos de productos de orígen animal es porque nos gusta su sabor, es decir, por PLACER.
Y como la “producción” de huevos, leche y carne indudablemente provoca dolor, sufrimiento y muerte, entonces no queda más que concluir que si consideramos incorrecto provocar esto por “placer”, debemos incluir nuestra dieta en la ecuación. Causamos dolor, sufrimiento y muerte gratuitamente, sin otra razón que por placer gustativo.
Si realmente tomamos en serio lo que decimos, entonces no nos queda otra que reconocer que es incorrecto y moralmente injustificable el que consumamos productos de orígen animal en el plano individual, así como es incorrecta y moralmente injustificable la institución misma de esclavitud de los demás animales en el plano social-global.
Saludos.
Junio 17, 2009 a las 6:30 pm
ser humano no es hacer daño a las demas criaturas y hooy mas que nunca espero que dejemos de ser bstias y respetemos la vida y digniddad de un animal que a contario de nosotroas ellos no son tan ignorantes dde generar miseria e infelicidad
la verdad los animales hasta se comportan mmejor dde