La ética del veganismo

“LA ÉTICA DEL VEGANISMO

Por Diego Salvador Andrade Yáñez, Consejero de Animalismo en Homo vegetus

Cuando nos preguntamos el porqué es incorrecto maltratar o matar a un ser humano, con frecuencia nos poyamos en la idea de que es, precisamente, porque el individuo pertenece a la especie humana. Sin embargo, esto es claramente insuficiente para justificar la inmoralidad de una acción. Sería equivalente a decir que es inmoral matar a un hombre, y no a una mujer, por el simple hecho de que el hombre es masculino. Esta designación de lo que es moral o inmoral se hace de manera arbitraria y constituye una discriminación conocida como sexismo. Lo mismo sucede el caso de los animales no-humanos: determinar la moralidad o inmoralidad basados en la pertenencia a una especie es una discriminación arbitraria y constituye uno de los prejuicios más extendidos en el mundo y más enraizados en la médula de la sociedad: el especismo.

El especismo se puede definir como “el trato desfavorable hacia un individuo en base a la infravaloración de sus intereses o la negación de sus derechos por el hecho de no pertenecer a una determinada especie”. Por supuesto esta definición hace referencia a un especismo antropocéntrico, es decir, referido exclusivamente desde animales humanos hacia animales no-humanos (siendo los humanos los únicos agentes morales conocidos), entendiéndose además por animales aquellos que sean seres sintientes.

Un animal sintiente es aquel que es capaz de experimentar sufrimiento y sentir placer, generando intereses en base a esas dos características. En otras palabras, buscará evitar el sufrimiento y fomentar el placer. El ser humano es un animal sintiente, así como también lo son miles de otras especies, entre ellas las vacas, los pollos, los cerdos, los peces, todos ellos animales que el humano explota como si se tratara de objetos, simples bienes que podemos utilizar como se nos dé la gana. Esto niega de manera vehemente los intereses de esos seres, como claramente lo define el especismo, desestimando que éstos tengan valor sólo por haber tenido la mala suerte de no nacer homo sapiens.

Entonces, volviendo a la cuestión inicial, ¿por qué es incorrecto maltratar o matar a un ser humano? Resulta evidente después de lo expuesto que es porque el ser humano es capaz de sufrir a causa del maltrato y, en el caso de matarlo, porque lo estaríamos privando de experiencias futuras (además de que probablemente sufriría durante los minutos previos a su muerte). En otras palabras, es incorrecto porque es sintiente. ¿Pero qué nos dice esto sobre maltratar y matar a otros animales, sobre desestimar sus intereses? Respuesta: nos dice que es incorrecto igualmente.

Esa es la ética que está detrás del veganismo, una ampliación de nuestro círculo moral para encerrar a todas aquellas especies que sienten igual que nosotros. Es difícil romper con el esquema que viene desde hace siglos, pero sólo basta un simple cambio, sólo es necesario abrir los ojos a la verdad y el resto se dará fácilmente. Transformar la conciencia requiere ponerse en el lugar del otro, aceptar al otro como legítimo otro en la convivencia con uno, entender que todos somos valiosos no a pesar de nuestras diferencias, sino debido a éstas.

Ése es el mejor camino para la integración de todos los animales sintientes, ya sean humanos o no-humanos. Y la solución para materializar esto está al alcance de la mano: hacerse vegana/o.”

Extracto de la Guía para la transformación al vegetarianismo y veganismo

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